Como mencionaba en el post anterior, el uso desmedido del ordenador, consolas de videojuegos y demás tecnologías contemporáneas, nos lleva a situaciones de riesgo para nuestra salud. Pero ni por asomo esa es la única causa. La obesidad se define por el consumo desmedido de calorías, generalmente aportadas por ingesta de grandes cantidades de la denominada comida rápida.
Mi intención no es criticar la calidad (más bien, escasa) que tienen este tipo de comidas, en realidad todos en algún momento hemos “disfrutado” de una hamburguesa, una pizza…El “truco” está en consumirlo muy de vez en cuando. El problema surge cuando cogemos el hábito de saciarnos con los FAST FOOD (Comida rápida).
El problema de este tipo de comidas es que son en mayor proporción carnes precocinadas con grasas, diversas clases de fritos, productos de panadería muy ricos en hidratos de carbono y bebidas de alto poder calórico con edulcorantes artificiales.
Después de varios estudios en diferentes países de Europa, el estudio pasó a hacerse eco en los EE.UU, país en el que los índices del colesterol rebasan el 20% entre los jóvenes, los investigadores descubrieron que un compuesto en este tipo de comida contenía Acrilamida, este compuesto puede salir al calentar comida o al asarla a una temperatura igual o superior a los 120ºC, generalmente en alimentos que contengan almidón. Esto provoca serios problemas a la salud, ya que según diversos estudios con animales, la acrilamida es un posible carcinógeno humano. Hoy en día, según nos dice un estudio, alrededor del 30-40% de las comidas que realizan los niños es fuera de su casa, ya sea en instituciones dirigidas por personal cualificado, tales como nutricionistas, endocrinos, etc. O en bares, restaurantes…Y no es motivo de asombro; en España existen más de 3.000 establecimientos de comida rápida.
El verdadero problema radica en la facilidad que ponen. Es decir, tienen un amplio horario de apertura, una atención extremadamente rápida, unos precios escandalosamente baratos. ¿Y esto que provoca? Que más del 60% de los adolescentes afirma comer fuera de casa en establecimientos como Mc Donald (Establecimiento más mencionado por los jóvenes).
Navegando por la red, he encontrado unos datos verdaderamente escalofriantes; sólo en el año 2.000, el 35% de las personas fallecidas, lo hicieron a causa de una enfermedad cardiovascular, no todas achacadas a la ingesta de comida rápida, pero es un factor muy influyente.
Según la página alimentación-sana.com, “estos productos contienen más sal que los que se preparan en casa, en parte porque el sodio se utiliza como conservante. Además, para conseguir el aspecto deseado en cuanto a color, olor, sabor y textura llevan añadidos conservantes, colorantes, antiapelmazantes, estabilizantes, etc. Estos platos suelen incluir condimentos fuertes o aditivos que potencian el sabor y que estimulan el apetito y, con el tiempo, alteran la percepción del sentido del gusto y crean hábito.”
Bajo mi punto de vista, los Fast Food, no deben su nombre sólo a la rapidez con la que te sirven y con la que se prepara este tipo de comidas, si no también en la forma que tenemos de ingerirlos. “Invitan” a comer con ansiedad, gula…y esto provoca que nuestro organismo no disponga del tiempo necesario para poner en marcha los mecanismos del cerebro que controlan la saciedad, por tanto el consumidor acabará ingiriendo más cantidad de comida de la necesaria, y por consiguiente, un mayor número de calorías.
Por suerte, cada vez más establecimientos ofrecen una amplia variedad de comida, en la que (¡POR FIN!) se incluyen zumos, fruta, verduras...E incluso alimentos a la plancha.
Cabe mencionar que una pérdida saludable de peso, no debería superar los 0.5 kg por semana, debido a la restricción en hidratos de carbono, que podría provocarhipoglicemia, que tiene como síntomas: sudor frío, visión borrosa, dolor de cabeza, hambre, somnolencia e irri tabilidad.
Cada vez son más las madres que acuden a Internet, para encontrar una solución al problema de sus hijos con la comida; por ejemplo:
El problema radica, cuando son los niños los que imponen sus leyes, y las madres, por miedo a que el niño, esté falto de nutrientes, le dan lo que el niño quiera comer, sin importar si les sobrecargan de grasas saturadas e hidratos de carbono.
Sin ir más lejos, uno de mis mejores amigos, tiene problemas gastrointestinales, debido a su mala alimentación. Lo peor, esa mala alimentación tuvo su base en la infancia. Sólo quería comer sándwich de pan de lata (pan de molde, pan Bimbo…Era por no mencionar marcas) con Paté de foié (Contiene grasas saturadas, demasiadas caloría y purinas) o de mantequilla (no hace falta que diga nada sobre ella, ¿verdad?)
Entonces yo me pregunto, si realmente estamos todos tan preocupados de nuestra salud, ¿Por qué no erradicamos algunos alimentos de la dieta de nuestros hijos? No me refiero a erradicarlos de la faz de la tierra, si no a educar a los niños para que no sientan una necesidad férrea de consumir comida basura a diario. Todo es cuestión de educación.
Un reciente estudio de investigación realizado por Fco. Javier Flores Ménde y Juan Antonio García Zapata, en 2010, con fin de entregarlo, para una de las asignaturas de la Licenciatura en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte realizado ,a estudiantes de ESPA (Edicación secundaria Para Adultos) de la Región de Murcia, en dos ciudades costeras.
En él, se recogen los datos de mujeres y hombres con edades comprendidas alrededor de los 30,6 años, el participante más joven, contaba con 17 años y el más longevo 62.Para conocer el grado de actividad física se utilizó el IPAQ (International Physical Activity Questionnaire), observaron que el 36,49% de los sujetos estudiados mantiene un nivel de actividad física bajo, el 28,38% moderado y el 35,14% alto.
Por supuesto, esto no depende únicamente de la edad, también afectarán factores tales como el género o la actividad laboral. En el citado estudio, también se comparan las variables con un buen hábito alimenticio, siendo objeto de estudio la Dieta Mediterránea. “De los 74 casos estudiados, un 44,59% (33) declara tener una Dieta Mediterránea media (valores del cuestionario KIDMED entre 4 y 7) y un 40,54% (30) afirma realizar una dieta rica (valores de 8 a 12 en KIDMED). Sin embargo, y contra lo que se hubiese podido pensar, solamente el 14,86% (11) tiene una dieta pobre.” Como conclusión sacamos que debemos preocuparnos por dar una educación sana a nuestros hijos, no sólo preocupándonos de sus estudios, si no educándoles también para llevar una vida sana, con una dieta equilibrada. Si un niño tiene problemas con la alimentación, no dude en consultar con un especialista.
Esta tabla le ayudará a recoradear, cual es el estilo de una dieta saludable....
¡¡BUEN PROVECHO!
La acrilamida es un compuesto orgánico de tipo amida.
Es blanca, inodora y cristalina, soluble en agua, etanol, eter y cloroformo. Se emplea en la fabricación de papel, extracción de metales, industria textil, obtención de colorante y en la síntesis de poliacrilamidas.